¿Quién Escribió La Biblia? La Historia Detrás Del Libro Más Influente De La Humanidad
¿Alguna vez te has preguntado quién escribió la Biblia? Esta pregunta aparentemente simple desata un fascinante viaje a través de milenios de historia, cultura, teología y misterio. La Biblia no es solo un libro; es una biblioteca sagrada compuesta por 66 libros en la tradición protestante, 73 en la católica, y aún más en las tradiciones ortodoxas. Su autoría es un tema que ha intrigado a creyentes, escépticos, historiadores y literatos por siglos. La respuesta, lejos de ser una sola línea en un crédito, es un relato complejo de comunidades antiguas, tradiciones orales, escribas meticulosos y concilios decisivos.
Entender quién escribió la Biblia es entender el propio desarrollo de la civilización occidental y de gran parte del mundo. Sus historias han dado forma a leyes, arte, ética y la identidad de naciones. Pero detrás de sus páginas sagradas yace un proceso humano profundamente terrenal: el de hombres y mujeres que, a través de sus propias culturas, lenguas y circunstancias, dieron forma a textos que creían inspirados por Dios. Este artículo desentrañará ese proceso, desafiando la idea de un único autor y revelando la asombrosa trayectoria colectiva que culminó en la compilación que hoy conocemos. Prepárate para descubrir que la respuesta a "¿quién escribió la Biblia?" es, en esencia, "muchos, durante mucho tiempo, bajo una creencia compartida".
1. La Biblia no fue escrita por una sola persona: El Mito del Autor Único
La primera y más crucial verdad al investigar quién escribió la Biblia es descartar la noción popular de un solo autor. No fue Moisés escribiendo el Génesis con una pluma de caña en el Sinaí, ni un apóstol sentado solo en una isla dictando el Apocalipsis. La realidad es mucho más rica y colaborativa. La Biblia es una antología divino-humana, un compendio de géneros literarios —historia, poesía, profecía, ley, carta, apocalíptica— creados en diferentes épocas y contextos.
El Antiguo Testamento (o Primera Alianza) abarca aproximadamente un milenio de escritura, desde el siglo XII a.C. (posibles orígenes de tradiciones mosaicas) hasta el siglo II a.C. (libros como Macabeos o el Eclesiástico). El Nuevo Testamento se compuso en un período mucho más breve, entre el año 50 d.C. (primera epístola paulina) y finales del primer siglo d.C. (últimos evangelios y cartas). Esta vasta extensión temporal garantiza múltiples manos, perspectivas y comunidades de fe.
Los Autores Tradicionales: Entre la Fe y la Historia
La tradición judía y cristiana ha atribuido muchos libros a figuras prominentes:
- El Pentateuco (Génesis a Deuteronomio): Atribuido a Moisés. Sin embargo, el análisis textual moderno (la hipótesis documental) sugiere que es una compilación de al menos cuatro fuentes written (J, E, D, P) por diferentes autores/escuelas entre los siglos X y V a.C., unidas después del exilio babilónico (siglo VI a.C.). Moisés, si existió como figura histórica unificadora (siglo XIII a.C.), sería más el depositario de tradiciones orales que el autor literal.
- Los Libros Históricos (Josué a Reyes): Atribuidos a Samuel, Natán, Gad. En realidad, son el producto de los "Deuteronomistas", una escuela de escribas y teólogos que, durante los reinados de Josías (siglo VII a.C.) y después del exilio, recopilaron y editaron tradiciones para explicar la teología de la alianza y el destino de Israel.
- Los Profetas: Isaías no es un solo libro, sino al menos tres: Isaías 1-39 (profeta del siglo VIII a.C.), Isaías 40-55 (el "Deutero-Isaías", anónimo, del exilio babilónico, siglo VI a.C.) e Isaías 56-66 (el "Trito-Isaías", post-exilio). Lo mismo ocurre con Jeremías, Ezequiel y los Doce Profetas Menores, que son colecciones de oráculos de diferentes épocas.
- Los Salmos y Sabiduría: La mayoría son anónimos. El Salmo 51 se atribuye a David, el Salmo 90 a Moisés, pero son atribuciones devocionales, no históricas. Job, Proverbios, Eclesiastés son obras de sabios anónimos de la corte o la escuela.
- El Nuevo Testamento:
- Los Evangelios:Mateo, Marcos, Lucas y Juan son los nombres tradicionales, pero no son autores en el sentido moderno. Son evangelistas que compilaron tradiciones orales y escritas (el "material Q", fuentes marcana y johánica) para comunidades específicas. Marcos (el más antiguo, ~65-70 d.C.) escribe para cristianos romanos perseguidos. Mateo (~80-90 d.C.) para una comunidad judío-cristiana. Lucas (el historiador, ~80-90 d.C.) para un público gentil (Teófilo). Juan (último, ~90-100 d.C.) es una teología profundamente reflexiva.
- Las Cartas Paulinas: Solo Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses, Filemón son casi universalmente aceptadas como escritas por Pablo de Tarso (c. 50-60 d.C.). Las demás (Efesios, Colosenses, 2 Tesalonicenses, Pastorales) son disputadas y probablemente escritas por discípulos en su nombre décadas después.
- Hebreos, Santiago, Pedro, Juan, Judas: Anónimos o de autoría debatida. Hebreos es una obra maestra anónima. Santiago es probablemente "el hermano del Señor". 1 Pedro podría ser de un secretario. 1 Juan es cercano al evangelio johánico.
La Importancia de los Escribas y Comunidades
Detrás de cada nombre (o anonimato) hay un ecosistema de transmisión. Los textos se copiaban a mano por escribas profesionales (los soferim judíos, los amanuenses romanos). Estos no eran meros mecanógrafos; eran editores, correctores y, a veces, reinterpretadores. Una comunidad (la de Qumrán, la de Antioquía, la de Roma) recibía, leía, usaba y eventualmente "canonizaba" un texto. La autoría, pues, es a menudo comunitaria. Un salmo nace en el culto del Templo, una profecía en la corte de Jerusalén, una carta en la house-church de Corinto. La pregunta "¿quién escribió la Biblia?" debe ampliarse a "¿qué comunidades la produjeron, usaron y preservaron?"
2. La Base Oral: Antes de la Pluma, la Palabra
Para entender quién escribió la Biblia, debemos viajar aún más atrás, a una era sin escritura generalizada. Durante siglos, las historias que luego formarían la Biblia existieron como tradición oral. Este no es un proceso "primitivo" o poco fiable, sino una sofisticada tecnología de memoria colectiva.
- Técnicas de Memorización: En culturas ágrafas (sin escritura), la poesía, la repetición de fórmulas, los parallelismos (como en los Salmos) y las estructuras narrativas fijas servían como andamios mnemotécnicos. Las genealogías, los discursos de alianza, los cánticos de victoria (como el Cántico de Moisés en Éxodo 15) estaban diseñados para ser recordados y recitados con precisión.
- La Función de los Narradores: Los torah (maestros), los nabi (profetas) y los sopater (ancianos) eran los guardianes y transmisores de estas historias. Su autoridad no venía de un libro, sino de su rol en la comunidad y su conexión percibida con la tradición fundacional (el Éxodo, la conquista, los reyes).
- De la Oralidad a la Escritura: El paso a lo escrito fue gradual y motivado por crisis. La monarquía unificada (David y Salomón, siglo X a.C.) creó una necesidad de registros administrativos y reales que podrían incluir tradiciones. El exilio babilónico (586-538 a.C.) fue el catalizador definitivo. Sin Templo, sin tierra, la comunidad judía en Babilonia tuvo que escribir su identidad, sus leyes y su historia para sobrevivir como pueblo. Fue aquí, en el siglo VI-V a.C., donde se fijaron por escrito muchas de las fuentes que luego se compilaron.
- Ejemplo Práctico: Piensa en la historia de Noé. En su forma oral, pudo ser un mito regional mesopotámico (el Epic of Gilgamesh). Al ser adoptada y reinterpretada por la comunidad israelita, se transformó en una teología de juicio, gracia y alianza (el arcoíris). La comunidad de fe es el autor teológico final, incluso si el escriba anónimo transcribe la narrativa.
3. El Rol de los Concilios y las Comunidades en la Fijación del Canon
La pregunta "¿quién escribió la Biblia?" se bifurca en dos: ¿quién escribió los textos? y ¿quién decidió qué textos son la Biblia? Esta segunda parte es igual de crucial. El canon (del griego kanon, "regla" o "lista autorizada") no cayó del cielo. Fue el resultado de siglos de discernimiento comunitario.
El Antiguo Testamento / Tanak Judío
- Proceso Largo: Para el siglo II a.C., ya existía una distinción entre textos "santos" y otros. La destrucción del Segundo Templo en el 70 d.C. fue un punto de inflexión para el judaísmo rabínico, que necesitaba definir su canon para sobrevivir sin el centro sacrificial.
- El Concilio de Jamnia (c. 90-100 d.C.): Aunque no fue un concilio formal como los cristianos, fue una serie de discusiones entre rabinos que consolidaron el criterio: un libro debía ser escrito en hebreo (o arameo), atribuido a un profeta o autor de la era profética, y estar en uso litúrgico en la comunidad judía. Así se cerró el Tanak (Torah, Nevi'im, Ketuvim), idéntico al Antiguo Testamento protestante, pero en un orden diferente.
- Los Libros Deuterocanónicos / Apócrifos: Los libros como Sabiduría, Eclesiástico, 1 y 2 Macabeos, Tobías, Judit, etc., fueron escritos principalmente en griego (o hebreo) entre los siglos III a.C. y I d.C. Fueron ampliamente usados por los judíos alejandrinos (de la Diáspora) y por los primeros cristianos. La Iglesia Católica y Ortodoxa los incluyeron en su canon, basándose en su uso litúrgico continuo y su aceptación en los primeros siglos. El concilio de Cartago (397 d.C.) y, antes, los decretos de Damaso I (382 d.C.) y el Concilio de Hipona (393 d.C.) ratificaron esta lista para la Iglesia Latina. Los reformadores protestantes del siglo XVI, siguiendo el canon judío de Jamnia, los relegaron a un apéndice o los excluyeron, creando la división actual.
El Nuevo Testamento
- Criterios de Canonicidad: Para los primeros cristianos, un texto era "canónico" si: 1) tenía conexión apostólica (escrito por un apóstol o su compañero directo), 2) mostraba ortodoxia teológica (coherente con la fe recibida), 3) tenía catolicidad (era usado y reconocido por múltiples iglesias en lugares diversos), y 4) tenía antigüedad (pertenecía a la era apostólica).
- Los Cuatro Evangelios: Hubo docenas de evangelios circulando (el Evangelio de Pedro, de Tomás, de María Magdalena). Los cuatro sinópticos y Juan ganaron porque combinaban la conexión apostólica (Marcos con Pedro, Lucas con Pablo, Mateo con el apóstol, Juan con el discípulo amado) con una narrativa coherente y un uso universal.
- Las Cartas: Las de Pablo fueron las primeras en circular y citarse. Otras, como Hebreos (anónima pero de gran autoridad teológica) y las cartas católicas (Santiago, 1 Pedro, 1 Juan) se ganaron su lugar por su antigüedad y ortodoxia.
- El Apocalipsis: Su inclusión fue controvertida debido a su lenguaje simbólico y su autoría dudosa (no era el apóstol Juan, sino "Juan de Patmos"). Su aceptación se debió a su antigüedad y a su arraigo en la liturgia de Asia Menor.
- Los Concilios Decisivos: La lista de 27 libros que conocemos hoy fue reconocida, no creada, por los concilios de Hipona (393 d.C.) y Cartago (397 d.C.), bajo la autoridad de obispos como Agustín de Hipona. Estos concilios confirmaron lo que ya era la práctica universal de las iglesias. El motivo de esta fijación fue, en parte, responder a herejías (como el marcionismo, que quería un canon solo de Lucas y Pablo) y para tener una base clara para la fe y la liturgia.
4. La Transmisión: Copistas, Traductores y la Búsqueda de la Exactitud
Una vez escritos y reconocidos, los textos de la Biblia debían sobrevivir. Durante más de mil años, antes de la imprenta, cada copia se hacía a mano por monjes copistas en scriptorios. Este proceso, aunque reverente, introdujo variantes.
- Los Copistas: Eran hombres (y algunas mujeres) altamente entrenados. Su trabajo era considerado una obra de piedad. Sin embargo, los errores ocurrían: homoeoteleuton (saltar de una línea a otra con palabras similares al final), dittografía (escribir dos veces por distracción), cambios de vocabulario o gramática para "aclarar" un texto difícil.
- Las Familias de Manuscritos: Hoy tenemos miles de manuscritos griegos del Nuevo Testamento (más de 5,800), cientos de la Septuaginta (griego del Antiguo Testamento) y miles de versiones en latín, siríaco, copto, etc. Al compararlos, los textuales críticos (como Eberhard Nestle y Kurt Aland) han reconstruido el texto original con una precisión asombrosa. La variante más famosa es el Comma Johanneum (1 Juan 5:7-8 sobre la Trinidad), ausente en todos los manuscritos griegos antiguos y añadido en latín en el siglo IV.
- Las Grandes Traducciones: La Vulgata Latina de Jerónimo (siglo IV-V) fue la Biblia de la Iglesia Occidental por mil años. La Septuaginta (LXX) fue la Biblia de los primeros cristianos y del mundo helenístico. La Reina-Valera (1602) y la Nácar-Colunga (1944) son hitos en español. Cada traducción es un acto de interpretación, donde el traductor elige entre matices de palabras hebreas y griegas (ej: hesed = amor leal, bondad; agape = amor sacrificial).
- Un Hecho Sorprendente: A pesar de las variantes, la integridad textual del Nuevo Testamento es excepcional. Tenemos fragmentos que datan del siglo II (los Papiros de Oxirrinco, el P52 del Evangelio de Juan) que coinciden en un 99% con los manuscritos medievales. La diferencia no afecta doctrinas centrales. Es como tener miles de copias de un libro, con pequeñas faltas de ortografía o omisiones de una línea, pero con el argumento intacto.
5. ¿Y los Libros "Perdidos"? El Contexto de los Textos Apócrifos
Al explorar quién escribió la Biblia, surge inevitablemente la pregunta: ¿por qué no están incluidos otros libros? Los textos apócrifos (griego "ocultos") o pseudepígrafos (atribuidos falsamente) son una ventana a la diversidad religiosa del mundo bíblico.
- ¿Qué son? Son escritos judíos y cristianos de los siglos III a.C. al II d.C. que imitan el estilo bíblico pero no fueron aceptados en el canon judío ni en el cristiano mayoritario. Ejemplos: El Evangelio de Tomás (dichos de Jesús), El Evangelio de Pedro, El Protoevangelio de Santiago (infancia de María), 1 Enoc (muy influyente en Qumrán y en Judas), Los Salmos de Salomón.
- ¿Por qué no entraron? Principalmente por los criterios de canonicidad mencionados: falta de conexión apostólica clara, contenido teológico divergente (gnosticismo en muchos evangelios), fecha tardía (siglo II en adelante), o uso limitado a una sola secta (los evangelios gnósticos eran para comunidades gnósticas, no para la iglesia "católica").
- Su Valor: Estos textos son invaluables para la historia. Nos muestran qué pensaban otros grupos de judíos y cristianos. El Evangelio de Tomás revela un cristianismo temprano más centrado en la sabiduría esotérica. 1 Enoc explica el trasfondo del "Hijo del Hombre" en Daniel y Judas. No son "herejías" en el sentido moderno, sino alternativas teológicas que perdieron en el proceso de definición ortodoxa.
- El Descubrimiento de Qumrán: En 1947, la Biblioteca del Mar Muerto reveló manuscritos hebreos de casi todos los libros del Antiguo Testamento (excepto Ester), más textos sectarios (la Regla de la Comunidad, Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas). Esto demostró que la variedad textual era norma en el judaísmo del Segundo Templo. El canon no fue una imposición súbita, sino la supervivencia de una de muchas tradiciones.
6. La Influencia de la Reforma Protestante y la Imprenta
El landscape de quién escribió la Biblia cambió drásticamente en el siglo XVI. Dos innovaciones lo alteraron todo:
- La Imprenta de Gutenberg (c. 1440): Antes, cada Biblia era única, copiada a mano. Con la imprenta, se podían producir miles de copias idénticas. Esto estandarizó el texto, pero también lo puso en manos de un público más amplio. La primera Biblia impresa fue la Biblia Latina de Gutenberg (1455). La primera Biblia completa en español fue la Biblia del Oso (1569), traducida por Casiodoro de Reina y revisada por Cipriano de Valera.
- La Reforma Protestante (1517 en adelante): Martín Lutero y otros reformadores desafiaron la autoridad eclesiástica y sostuvieron el principio de sola scriptura (solo la Escritura). Para ellos, la autoridad de la Biblia residía en su texto original (en hebreo y griego), no en la tradición o la Vulgata Latina. Esto impulsó el estudio filológico:
- Erasmo de Rotterdam publicó el primer Nuevo Testamento griego impreso (Novum Instrumentum, 1516), basado en unos pocos manuscritos medievales. Su texto, corregido por él, se convirtió en el Textus Receptus, base de la Reina-Valera.
- Los reformadores rechazaron los libros deuterocanónicos como no canónicos (aunque Lutero los mantuvo en un apéndice), reafirmando el canon judío. Esto solidificó la división entre Biblias protestantes (66 libros) y católicas (73 libros).
- Traducciones a lenguas vernáculas: La Biblia se tradujo masivamente al alemán (Lutero), inglés (Tyndale, la Versión Autorizada de 1611), francés, español, etc. El pueblo común ahora podía leer y juzgar por sí mismo. Esto descentralizó la autoridad interpretativa y puso el foco en el texto mismo, acelerando el estudio crítico.
7. La Arqueología y los Manuscritos: La Evidencia Material
La pregunta "¿quién escribió la Biblia?" ya no se responde solo con fe o tradición. La arqueología bíblica y el descubrimiento de manuscritos han proporcionado un contexto tangible.
- Los Papiros: Los más antiguos fragmentos del Nuevo Testamento son los Papiros de Oxirrinco (Egipto, siglo II-III d.C.) y el P52 (Juan 18:31-33, 37-38, c. 125-150 d.C.). Son testigos tempranos del texto.
- Los Códices: El Códice Sinaítico (siglo IV) y el Códice Vaticano (siglo IV) son los manuscritos completos más antiguos de la Biblia griega. El Sinaítico incluye el Pastor de Hermas y el Epístola de Bernabé, mostrando que el canon no estaba fijado en el siglo IV.
- Los Rollos del Mar Muerto (Qumrán): Descubiertos entre 1947 y 1956, incluyen copias de Isaías (¡completas!), Salmos, Deuteronomio, etc., de hasta el siglo II a.C. (¡mil años antes que el P52!). Confirmaron la antigüedad y precisión de la transmisión del texto masorético (hebreo). También revelaron la diversidad del judaísmo de la época.
- La Inscripción de Siloé (Jerusalén, siglo VIII a.C.): La inscripción hebrea más antigua conocida, mostrando que la escritura hebrea estaba en uso en tiempos del rey Acab.
- Limitaciones: La arqueología no "prueba" los eventos sobrenaturales (el Éxodo, la conquista). Lo que hace es contextualizar: muestra cómo vivían los israelitas, qué escribían, qué dioses adoraban sus vecinos. Por ejemplo, la Estela de Mesha (Moab, siglo IX a.C.) menciona a "Omri, rey de Israel", confirmando la historicidad de la dinastía de Acab. La Arqueología bíblica responde a "¿dónde?" y "¿cómo vivían?", no directamente a "¿sucedió esto?".
8. El Legado Humano: ¿Por qué es Importante Saberlo?
Conocer la historia humana detrás de la Biblia no disminuye su significado para millones; lo enriquece y lo hace más accesible.
- Combate el Fundamentalismo Literal: Entender que los autores usaron géneros literarios (poesía en los Salmos, simbolismo en Apocalipsis, midrash en los evangelios) nos libera de interpretaciones forzadas. ¿Fue el Génesis escrito como un manual de ciencia? No, es una teología de la creación en forma de relato simbólico, competidor de los mitos babilónicos (Enuma Elish).
- Aprecia la Diversidad: La Biblia no es un monólogo, sino un diálogo de siglos. Job cuestiona la teología simplista de los amigos. Eclesiastés es un canto al escepticismo. Pablo y Santiago debaten fe y obras. Esta diversidad es una fortaleza, no una debilidad.
- Hace la Fe Más Auténtica: Reconocer que personas de carne y hueso, con dudas, contextos políticos y luchas teológicas, escribieron estos textos, hace que la fe sea más humana y relatable. Moisés duda (Éxodo 3-4). El Salmista clama "¿hasta cuándo, Señor?" (Salmo 13). Jesús en Getsemaní siente angustia (Marcos 14:32-42). La inspiración divina, según la teología cristiana, no anula la humanidad del autor, sino que la utiliza.
- Fomenta el Diálogo Interreligioso: Judíos y cristianos comparten el Antiguo Testamento/Tanak, pero con diferentes cánones y énfasis. Los cristianos ortodoxos tienen un canon más amplio. Conocer estas diferencias es esencial para el respeto mutuo.
9. Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Autoría Bíblica
¿La Biblia es literalmente la palabra de Dios?
Desde una perspectiva de fe, los cristianos creen que la Biblia es "inspirada por Dios" (2 Timoteo 3:16) y "útil para enseñar". La inspiración no significa dictado mecánico, sino que el Espíritu Santo guió a autores humanos en su contexto, usando su personalidad, cultura y estilo. Es palabra de Dios en palabras humanas.
¿Por qué hay contradicciones en la Biblia?
Las aparentes contradicciones (ej: dos relatos de la creación en Génesis 1 y 2, diferentes cuentas de la resurrección) a menudo reflejan diferentes tradiciones, propósitos teológicos y audiencias. Mateo enfatiza a Jesús como el nuevo Moisés; Juan lo presenta como el Logos eterno. No son errores necesarios, sino énfasis complementarios. El estudio histórico-crítico busca entender la intención de cada autor.
¿Quién decidió qué libros iban en la Biblia?
Como vimos, fueron procesos comunitarios largos. Para el Antiguo Testamento, los rabinos post-Templo (c. 90-100 d.C.). Para el Nuevo Testamento, el consenso de las iglesias antiguas, ratificado por los concilios de los siglos IV. Fue una discernimiento, no un capricho.
¿Los evangelios fueron escritos por testigos oculares?
Los evangelios mismos no afirman serlo. Marcos y Lucas no fueron discípulos directos (Marcos companion de Pedro, Lucas companion de Pablo). Mateo y Juan son nombres de apóstoles, pero los evangelios que llevan su nombre probablemente fueron escritos por sus escuelas décadas después, basándose en tradiciones. Los primeros cristianos priorizaron la fidelidad de la tradición sobre la autoría personal. La fuente Q (dichos) y la tradición oral son el núcleo histórico.
¿Podemos confiar en el texto que tenemos hoy?
Sí, con matices. La transmisión textual del Nuevo Testamento es excepcionalmente robusta. Las variantes son menores y no afectan doctrinas centrales. Para el Antiguo Testamento, la masora (sistema de notas de copistas judíos desde el siglo VII-IX d.C.) y los Rollos del Mar Muerto (siglo II a.C.) muestran una transmisión sorprendentemente fiel. La ciencia textual nos permite acercarnos al texto original con gran confianza.
Conclusión: Una Obra Maestra Colectiva
Entonces, ¿quién escribió la Biblia? La respuesta final es una sinfonía de respuestas. Fue Moisés y los Deuteronomistas, David y los Salmistas, Isaías y el Deutero-Isaías, los evangelistas anónimos y sus comunidades, Pablo y su escuela, Pedro y su secretario, Juan y su círculo. Fueron escribas, copistas, traductores, monjes, obispos y concilios. Fue el pueblo judío en el exilio, definiendo su identidad, y la Iglesia primitiva, luchando por entender a Jesús.
Pero detrás de esta multitud humana, la tradición de fe proclama una autoría última y soberana: Dios. No como un dictador de palabras, sino como el inspirador de un relato redentor que se teje a través de la historia, la cultura y la libertad humana. La Biblia es, en palabras de san Agustín, "un libro cuyos autores son muchos, pero cuya armonía es perfecta".
Esto no debilita la Biblia; la hace más grandiosa. Es un testimonio de que lo divino puede habitar lo humano, que la verdad puede emerger de la comunidad, y que un libro puede nacer de un pueblo, no de un genio solitario. La próxima vez que abras sus páginas, recuerda: estás sosteniendo no solo la palabra de Dios, sino también el sudor, la fe, la duda y la esperanza de incontables generaciones que la escribieron, copiaron, defendieron y transmitieron hasta ti. Esa es la verdadera historia de quién escribió la Biblia.